Hay momentos en que vivir cuesta más de lo habitual. No siempre hay una razón clara, y eso forma parte del problema. Trabajo contigo para encontrar ese hilo y seguirlo.
Cada persona llega con una historia distinta y un motivo diferente. Mi trabajo es crear las condiciones para que esa historia pueda examinarse con honestidad, sin prisa y sin el peso de tener que encajar en ningún molde.
Cada proceso terapéutico parte de cero. De tu historia, no de un manual.
Lo que traes a consulta se recibe sin etiquetas ni respuestas preparadas. Hay espacio para decir lo que cuesta decir en cualquier otro sitio.
Todo lo que compartes se trata con discreción, ética profesional y absoluto respeto. Lo que ocurre en consulta no sale de ella.
Más de quince años de práctica clínica, doctorado en Suiza y formación especializada en trauma, psicoanálisis y terapia de pareja.
El proceso avanza según lo que cada persona necesita, no según un protocolo. No hay prisa ni número de sesiones fijado de antemano.
Trabajo con personas que atraviesan momentos difíciles, ya sea por primera vez o de manera recurrente.
No se trata de sentirte bien al salir. Se trata de que, con el tiempo, las cosas que antes te bloqueaban dejen de tener el mismo peso. Eso es lo que trabajamos.
Trabajo con adultos en distintos momentos vitales. Lo que importa no es el motivo, sino el deseo de entenderse mejor.

La crianza activa capas propias. A veces el trabajo más importante ocurre aquí.

La identidad se forma. El acompañamiento en esa etapa tiene un impacto que dura.

El estrés sostenido no es solo cansancio. Hay algo debajo que vale la pena mirar.

Entre los veinte y los treinta pasan cosas que merecen más que consejos.
La primera consulta es una conversación, no una evaluación. Me cuentas lo que te trae y yo escucho sin prisas. No hay un guion ni un formulario que rellenar. Al final, valoramos juntos si tiene sentido continuar y cómo hacerlo.
Depende de cada persona y de lo que trabaje. Hay procesos que duran meses y otros que se extienden años. Lo que no hago es fijar un número de sesiones de antemano, porque eso no respeta el ritmo real de cada caso.
Sí. Las sesiones online tienen el mismo formato y la misma profundidad que las presenciales. Solo necesitas un espacio donde puedas hablar con privacidad.
Sí, de forma absoluta. Lo que ocurre en consulta no sale de ella. La confidencialidad no es una formalidad: es la base sobre la que se construye cualquier proceso terapéutico serio.
Si algo no encaja y llevas un tiempo sintiéndolo, eso ya es motivo suficiente. No hace falta tener un diagnóstico ni haber tocado fondo. La primera consulta existe precisamente para resolver esa duda.