Si tienes alguna pregunta o quieres reservar una primera consulta, escríbeme. Te respondo en el menor tiempo posible.
La primera consulta es una conversación, no una evaluación. Me cuentas lo que te trae y yo escucho sin prisas. No hay un guion ni un formulario que rellenar. Al final, valoramos juntos si tiene sentido continuar y cómo hacerlo.
Depende de cada persona y de lo que trabaje. Hay procesos que duran meses y otros que se extienden años. Lo que no hago es fijar un número de sesiones de antemano, porque eso no respeta el ritmo real de cada caso.
Sí. Las sesiones online tienen el mismo formato y la misma profundidad que las presenciales. Solo necesitas un espacio donde puedas hablar con privacidad.
Sí, de forma absoluta. Lo que ocurre en consulta no sale de ella. La confidencialidad no es una formalidad: es la base sobre la que se construye cualquier proceso terapéutico serio.
Si algo no encaja y llevas un tiempo sintiéndolo, eso ya es motivo suficiente. No hace falta tener un diagnóstico ni haber tocado fondo. La primera consulta existe precisamente para resolver esa duda.